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POR LA FUERZA O POR LA FUERZA

De: RICARDO

MISTERIOS DE IDENTIDAD

"Las madres y abuelas de Plaza de Mayo presionaron; a lo mejor con toda buena voluntad…como muchos funcionarios que desde un cargo público utilizaron mal su poder. Hubo muchos que actuaron de una forma prepotente y se equivocaron muy feo..." (Alejandro Sañudo – Juez, 22 de Mayo 1.990)
 
El nieto número 84 "recuperado" por Abuelas de Plaza de Mayo en Septiembre de 2.006, ya había sido "recuperado" y restituido en 1.988. ¿Curioso, no?... Otra curiosidad de este caso, es que en 1.988, la restituida fue una niña de nombre Juliana. Y ahora, el nieto restituido (a la misma familia) fue varón, su nombre: Alejandro. ¿Raro no?
 
Como tantos otros, Alejandro también se negó a que le realizaran una extracción de sangre. Por eso la Justicia tuvo que recurrir a un método alternativo, ordenó recoger elementos personales de su domicilio para extraer las muestras de ADN: Un cabello y un cepillo de dientes con restos de saliva. Tras el anuncio de la "recuperación", Estela Carlotto dijo: "Nos reservamos la identidad de la familia no originaria". ¿Extraño no?
 
LA NIETA QUE NO FUE
Cuando desaparecieron en 1977, Liliana Clelia Fontana, nacida en Viale, tenía 20 años; y Pedro Fabián Sandoval, de Nogoyá, tenía 33 y trabajaba como albañil.
 
En 1.977 también, Carmen Rivarola y Pepe Treviño, periodistas, tenían intenciones de adoptar un bebé. El 30 de mayo de 1978 recibieron formalmente la tenencia de una beba de pocos días de vida, y el 24 de octubre de 1979, el juez civil Mariano Grandoli les dio a los Treviño la adopción plena.
Al llegar la democracia, Carmen Rivarola decidió ponerse en contacto con las Abuelas de Plaza de Mayo para tratar de averiguar si Juliana era hija de desaparecidos. En enero de 1988 Juliana entró al hospital Durand de la mano de su mamá adoptiva para someterse al análisis. El 23 de junio del 88, los Treviño fueron informados de que el resultado indicaba que los padres biológicos de Juliana eran Liliana Clelia Fontana y Pedro Fabián Sandoval. Apenas se enteraron, los Treviño hablaron con "Abuelas" para encontrarse con la familia Sandoval-Fontana. Eso nunca ocurrió, porque el 24 de julio a la mañana, el juez federal de Morón, Juan Ramos Padilla los citó a todos en el juzgado. Esa misma noche, con la celeridad de un rayo, había resuelto que Juliana, de diez años, debía ser trasladada inmediatamente a la casa de los Fontana.
 
Los Treviño quedaron destruidos, no obstante apelaron a todos los recursos legales para que la Justicia les devolviera a su hija. Convocaron a una conferencia de prensa en su casa, y el martes 2 de agosto de 1988, Carmen Rivarola de Treviño se presentó con su abogado un programa de televisión. "Yo tengo que decir con todas las letras que Juliana NO es hija de esa pareja de desaparecidos, esto es tan grave, tan dantesco..." ¿Es decir que los abuelos no son abuelos?, preguntó Mariano Grondona –"No. No lo son. Esto comenzó cuando en enero la llevamos a Juliana a hacerse el análisis de sangre. En marzo me llamó la señora Mariani, de "Abuelas", y me dijo que esos análisis empezaban a aproximar a Juliana a esta pareja de desaparecidos". Pero según los folletos oficiales de Abuelas de Plaza de Mayo: "El hijo de Fontana-Sandoval, había nacido en cautiverio a mediados de enero de 1978, y era varón". Cuando los Treviño protestaron la fecha, les dijeron que a lo mejor su nena les pareció más chiquita porque estaba mal alimentada. Y cuando protestaron por el sexo, la señora de Mariani les dijo que habían descubierto que Liliana Fontana y Pedro Sandoval habían compartido calabozo mientras estaban detenidos. "Esto daba la posibilidad de que ella hubiera perdido ese bebe por malos tratos, pero quedara nuevamente embarazada en agosto. De esta manera, el nacimiento en mayo coincidía, y el sexo podría haber sido otro".
Fue el juez Alejandro Sañudo, que había sustituido a Ramos Padilla, quien una semana después al 24 de julio, otorgó la tenencia de Juliana a los Treviño Pero a pesar de devolverle a su hija, Sañudo acreditaba en su fallo el vínculo biológico que unía a Juliana con la familia Sandoval-Fontana. Recién en mayo de 1989 Carmen consiguió que la Cámara Federal ordenara otro análisis de ADN. En mayo de 1990, el nuevo estudio realizado en nuestro país, y confirmado en Estados Unidos y Francia, indicaba con absoluta certeza que Juliana no era hija de Liliana Fontana y Pedro Sandoval.
 
Carmen Rivarola dijo ese día en Tiempo Nuevo: "…Voy a repetir lo que pasó para que se entienda bien. En pocas horas, el ex juez Ramos Padilla basándose en una pericia que hasta el día de hoy los expertos no saben cuál es su verdadero alcance, y a pesar de que tenía en sus manos los medios para averiguar que había cuatro meses de diferencia entre el nacimiento del hijo de Liliana Fontana y el nacimiento de Juliana, decidió que ella era hija biológica de esa pareja. Nosotros dijimos que esto era imposible pero nadie nos creyó. Después de haber luchado un año y medio para un nuevo estudio del ADN, ahora no hay duda alguna de que Juliana no es hija biológica de esa pareja. Y, sin embargo, en este libro que Abuelas de Plaza de Mayo publicó en abril, cuando ya se sabía el resultado de las pericias, siguen hablando de Juliana Sandoval Fontana". "Esto va a seguir sucediendo, y nosotros no tenemos medios para enfrentarlo porque la Justicia permite que las cosas continúen de esta manera. Por eso, a las Abuelas les pido, les ruego, que no tomen venganza con una criatura de doce años. Juliana no tiene nada que ver No hay derecho a que la sigan manoseando así". Finalmente, el 13 de junio de 1990, la Cámara Federal de San Martín les reintegró la patria potestad a los Treviño.
 
MOVIMIENTOS DUDOSOS
El Banco Nacional de Datos Genéticos que funciona en el Hospital Durand, fue creado por impulso de las Abuelas de Plaza de Mayo en 1984, y reglamentado por ley en 1987. Su directora, la eminente doctora y genetista Ana María di Lonardo, fue reemplazada, también por impulso de las Abuelas, hace un año. "Tardaba demasiado en dar los resultados. Además, la ley que reglamentó el funcionamiento del banco era defectuosa y nos trajo muchos problemas", dijo Estela Carlotto, mientras se nombraba como Director interino al abogado Torres Molina, de prontuario frondoso.
"Hoy por hoy, el Banco Nacional de Datos Genéticos está incompleto. De los 420 casos de nietos a recuperar, sólo hay posibilidad de reconstruir la identidad de unos 100; Necesitamos que los familiares también se acerquen a dar su ADN", dijo Ana María di Lonardo hace unos días. Carlotto, negó los dichos de la especialista. ¿Tapar el sol? 
 
Dada la enorme trascendencia que estos datos genéticos tienen para la vida de los protagonistas (los niños y sus familiares), ¿no sería conveniente que dichos estudios genéticos fueran realizados con la máxima responsabilidad y calidad, e interpretados con suma cautela y sin presiones de ninguna naturaleza? ¿No sería interesante que, ante cada "restitución", las Abuelas brindaran amplia información, en lugar de "reservarla"? ¿Cuál es el apuro por "forzar" resultados?; ¿qué miedo hay a brindar información? Ahora, el Gobierno pretende reemplazar el Banco Nacional de Datos, por el Instituto Nacional de Datos Genéticos, y hacerlo depender del área de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia. Hace 20 años que los organismos de Derechos Humanos manejan estos datos a su antojo. Han tenido tiempo suficiente para ser prolijos. Pero no, cada vez se vuelven más misteriosos y sectarios. Y como en boca del misterioso, hasta lo más noble se vuelve dudoso. Yo me permito dudar. Y dudo.

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Por el uso discrecional de fondos, Estela de Carlotto habría abandonado la Comisión Provincial por la Memoria

Carlotto, alejada de la presidencia del organismo
LA PLATA, 20 Octubre / 18.30 (Agencia NOVA) La presidente de Abuelas de Plaza de Mayo y titular de la Comisión Provincia por la Memoria, Estela de Carlotto, habría abandona este último cargo por tener serias diferencias con otros miembros sobre el manejo presupuestario de ese organismo.
Fuentes calificadas aseguraron que las causas por las que Carlotto optó alejarse de la presidencia de la Comisión Provincial por la Memoria son las "profundas diferencias que tiene con otros miembros", especialmente con la periodista Gabriela Cerruti, quien oficia como directora ejecutiva de ese cuerpo.
Si bien hasta hoy no había alcanzado trascendencia pública, Carlotto se habría alejado de la conducción de ese prestigioso organismo por lo menos hace dos semanas, al punto, de no participar de la última reunión que realizaron el resto de sus miembros el último jueves.
Específicamente, las fluidas diferencias serían producto del "manejo discrecional, sin rendimiento de cuentas" que se realiza con los fondos presupuestarios de esa comisión, estimados aproximadamente en un millón y medio de pesos anuales, según una fuente allegada al seno del organismo.
La delicada situación de Carlotto se encontraría preservada al conocimiento público, dado el impacto que generarían las causas del abandono de la Comisión, que actualmente estaría siendo conducida por la reconocida periodista.
El trascendido fue ratificado por funcionarios de diversos extractos políticos integrantes del organismo. Consultado su hijo, Remo Carlotto, secretario de Derechos Humanos Bonaerense, confió no poder "confirmar el transcendido, pero tampoco negarlo".
Por su parte, un legislador justicialista de primera línea, aseveró el cuadro de situación subrayando las "profundas diferencias entre sus miembros". "Hay algunos que trabajan intensamente para verla fuera de la Comisión", confió el funcionario a Agencia NOVA.
También trascendió como otros de los causales, la iniciativa de algunos de sus miembros de modificar el estatuto del organismo, a fin de reglamentar "seriamente" y sin "libertinaje" el dinero.
Cabe señalar que la Comisión Provincial por la Memoria es un organismo público con funcionamiento autónomo y autárquico al gobierno bonaerense, creado por la Ley 12.483 en julio del 2000.
Está integrada por representantes de organismos de Derechos Humanos, el sindicalismo, la justicia, la universidad, la legislatura, compuesta por funcionarios y prestigiosos profesionales, entre ellos, el Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. (Agencia NOVA)